Cuando volver es crecer: la primera alumni que trae a su hija a Santa María la Blanca
diciembre 11, 2025 2025-12-11 9:23Cuando volver es crecer: la primera alumni que trae a su hija a Santa María la Blanca
Cuando volver es crecer: la primera alumni que trae a su hija a Santa María la Blanca
En Santa María la Blanca celebramos historias que cierran círculos y abren caminos. Hoy, una antigua alumna que comenzó su andadura en el colegio en 2012 regresa a los pasillos que la vieron crecer, pero esta vez con un papel aún más especial: el de madre. Su hija ha iniciado este curso 1º de Infantil y se convierte así en la primera pequeña cuya madre estudió también en estas aulas.
Una vuelta cargada de recuerdos, ilusión y gratitud, que nos recuerda que la educación no termina cuando dejamos el colegio, sino que permanece en quienes somos… Y en lo que queremos para quienes más queremos. Su testimonio es un homenaje a la confianza, al acompañamiento y a la esencia que sigue definiendo a Santa María la Blanca: un lugar donde aprender es crecer y donde volver siempre se siente como casa.
Después de este reencuentro tan especial, quisimos conversar con ella para conocer de primera mano cómo ha vivido su vuelta al colegio, qué recuerdos han aflorado y por qué ha decidido que su hija inicie aquí su propio camino. A través de esta entrevista, compartimos sus impresiones, emociones y motivos, que reflejan no solo la importancia que Santa María la Blanca tuvo en su vida, sino también la confianza que deposita ahora en el colegio como madre.
¿Qué sentiste al volver al colegio esta vez como madre?
R: Sentí una mezcla muy bonita de nostalgia y emoción. Volver al colegio, pero desde otro rol, me hizo darme cuenta de lo importante que fue para mí esta etapa y de lo especial que es poder compartir ahora este lugar con mi hija.
¿Qué recuerdos te vinieron a la mente al cruzar de nuevo las puertas de Santa María la Blanca?
R: Me vinieron muchos recuerdos de mis primeros días de la ESO: las aulas, los pasillos, los profesores que me acompañaron y las amistades que hice. Fue como abrir una caja de momentos que tenía guardados con cariño.

¿Por qué decidiste traer a tu hija a Santa María la Blanca?
R: Porque sé, por experiencia, que es un colegio que cuida de las personas.
«Quería que mi hija creciera en un entorno donde no solo se aprende, sino donde también te acompañan, te escuchan y te ayudan a ser la mejor versión de ti misma.»
¿Qué aspectos del colegio te hicieron pensar: “Sí, este es el sitio para él/ella”?
R: La cercanía del profesorado, el ambiente de confianza, la manera en que se trabaja cada etapa y el cariño con el que se trata a cada alumno. Ver que esos valores se mantienen me dio mucha tranquilidad.
¿Qué valoras más del modelo educativo que viviste y que ahora quieres que tu hijo/a experimente?
R: La importancia que se da a la persona, no solo al rendimiento académico. Aquí aprendí a trabajar, a pensar por mí misma y a sentirme acompañada, y eso es justo lo que quiero que mi hija viva.
Como madre, ¿Qué te transmite el colegio en cuanto a acompañamiento, atención y futuro?
R: Me transmite confianza. Siento que mi hija estará en buenas manos, que la van a conocer de verdad y que la van a ayudar a crecer con seguridad y alegría. Y eso, como madre, no tiene precio.
¿Qué rasgos del espíritu del colegio crees que se mantienen desde tu época?
R: El ambiente familiar, la cercanía que tienes con todos y cada uno de los que forman parte de la comunidad Santa Maria la Blanca, hacen que se siga notando esa calidez que hacía que venir al colegio fuera algo agradable.
¿Qué te sorprendió al verlo ahora de nuevo?
R: Me sorprendió lo mucho que ha crecido el colegio, tanto en instalaciones como en proyectos, pero sin perder su esencia. Es bonito ver cómo ha evolucionado sin dejar de ser lo que era.
¿Qué te aportó Santa María la Blanca como persona y como profesional?
R: Me aportó una base muy sólida de valores: responsabilidad, esfuerzo, respeto y trabajo en equipo. Todo eso me ha acompañado siempre y ha influido en mi manera de relacionarme y de trabajar.
¿Crees que tu paso por el colegio influyó en quién eres actualmente? ¿Cómo?
R: Sí, totalmente. Aquí aprendí a confiar en mí, a esforzarme y a valorar el buen acompañamiento. Muchas de las decisiones que he tomado después tuvieron que ver con la seguridad que construí en esta etapa.

¿Qué esperas que tu hija viva y aprenda en el colegio?
R: Espero que crezca feliz, que haga amistades que la acompañen toda la vida y que aprenda no solo contenidos, sino también valores que le sirvan para su futuro.
¿Qué ilusión te hace que él/ella forme parte de esta comunidad que también te vio crecer?
R: Me hace muchísima ilusión. Siento que es como cerrar un círculo: ahora ella empieza su camino donde yo inicié el mío. Es muy especial ver esa continuidad.
Si pudieras enviarle un mensaje a tu “yo” de cuando eras alumna, ¿Qué le dirías ahora que vuelves como madre?
R: Le diría que disfrute y saboree cada momento, con la confianza de saber que todo lo que iba a aprender iría más allá de lo académico y que algún día lo viviría con su hija.
¿Qué representa para ti el colegio Santa María la Blanca hoy?
R: Representa un hogar educativo, un lugar de crecimiento y una comunidad en la que confío plenamente
para el presente y el futuro de mi hija.
¿Cómo definirías en una frase lo que sientes en este momento?
R: Siento una alegría profunda por volver a un lugar que me marcó pero esta vez de la mano de mi hija
La historia de Adriana nos recuerda que Santa María la Blanca es mucho más que un lugar donde aprender: es un hogar que permanece en el tiempo. Ver regresar a una antigua alumna de la mano de su hija es una alegría que nos confirma que su vuelta no es solo un gesto de confianza, sino también una muestra de cómo los valores, la cercanía y la esencia del colegio siguen presentes generación tras generación.